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DOS ARTISTAS
ARGENTINOS EN SANTO DOMINGO por Cecilia
Casamajor1
Septiembre de 2000
El pintor Ricardo
Laham y el escultor Norberto Pájaro Gómez presentan sus obras en
Santo Domingo en una interesante muestra compartida.
Desde el inicio, el pensamiento plástico de
Laham se fue
elaborando en torno a una disciplina de trabajo que iniciara, en
plena juventud, bajo la tutela del maestro Emilio Petorutti, a
quien lo unió una cálida amistad. Su estadía en Europa fue
determinante para estudiar y analizar los tesoros artísticos
acumulados en museos y galerías de Italia y Francia.
Paradójicamente, es en el Museo del Hombre de París, donde
descubre el arte precolombino, que no se enseñaba, por ese
entonces, en las academias argentinas. El impacto fue importante,
aunque Laham confiesa que sus ecos quedaron como aletargados por
el turbión de emociones y vivencias propias de toda búsqueda
expresiva y conceptual.
Corrían los sesenta y las corrientes
vanguardistas europeas y norteamericanas arrastraban a los
artistas hacia una experimentación que, en el caso de Laham, lo
condujo a la abstracción geométrica, a fin de "conjugar una
imagen que lo representara a sí mismo en su espacio de origen".
Su posterior recorrido por Bolivia y Perú, territorios del
antiguo incario, le revelaron la grandiosidad y el rigor de una
arquitectura ecológica, engarzada en el paisaje, y cuya
contundencia precipitó su reencuentro interno con aquella primera
y lejana sensación de asombro ante la vitrina del museo parisino.
Contribuyeron ferazmente a esa internalización, preliminares
contactos con la obra de Torres García, quien se nutriera, a su
vez, de expresiones prehispánicas.
Este "recorrido
conceptual"
lo llevó a la sobriedad de la monocromía y a una etapa reflexiva
durante la cual fue desmenuzando la estética registrada en
textiles y esculturas andinos, incluyendo las espectaculares
tallas pétreas preincaicas argentinas denominadas
³suplicantes², hacia el logro de una suerte de "signografía"
sensible que se filtra, poéticamente, a través de la memoria. Al
tiempo que desarrolla ese concepto, inicia su actual etapa
figurativa durante la cual cuestiona sutilmente la degradación
del aborigen, en espacios donde cohabitan figuras de niños y
mujeres desharrapados, junto a perturbadoras y vívidas cerámicas
ancestrales, reveladoras de la noble estirpe.
(1) Artista plástica.
Crítica de arte independiente
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